Os paso transcrito uno de los fragmentos del libro de Introducción al arteterapia que más me atraen y por el cual justifico estar haciendo esta formación.
4. El trabajo del duelo, traumatismos graves y capacidad de representación.
Nos podemos sentir destrozados por una malformación o por un accidente como si estuviéramos marcados por dioses malvados.
Pero, ¿qué ocurre cuando se trata de un traumatismo provocado por otro? ¿Cómo se puede elaborar el duelo de uno mismo o de un ser querido?¿Se puede llamar duelo “normal” a un “proceso intrapsíquico que se inicia tras la pérdida de un objeto de apego y por medio del que el sujeto consigue separarse progresivamente del mismo”? El duelo se puede entender como un proceso de resignación ante una desaparición, pero ¿no puede ser entendido también como un intento de integración de la muerte del otro en la propia vida? En definitiva, se ha de intentar que el muerto no se quede fijado en la vida pasada o en las propias circunstancias de su muerte, ya que se corre el riesgo de modificar para siempre la mirada retrospectiva hacia él, por el contrario se trata de elaborar su ausencia gracias a la representación viva en uno mismo del otro desaparecido, real o simbólicamente, haciendo posible un diálogo permanente, aunque éste no pueda producirse de manera real.
Pero hay una pérdida de objeto más trágica que todas las demás: la pérdida de uno mismo como objeto de estima, de amor, como objeto libidinal. En este caso el problema pasa de la líbido de objeto a la líbido del yo. La mutilación de la carne y del alma de las víctimas lleva como servidumbre el trauma de la repetición permanente: en efecto, al víctima no puede hacer otra cosa que revivir de manera imaginaria, día tras día, noche tras noche, los traumatismos pasados, porque el imaginario paralizado sólo puede repetir de manera idéntica una realidad inimaginable. Y cuando se trata de un niño, un ser en constante devenir, ¿cómo puede constituir progresivamente su identidad si se encuentra invadido de manera permanente por una experiencia de aniquilación? ¿cómo integrar en una construcción óptima de la persona lo que su temporalidad ha conseguido negar y destruir?
En general las reacciones que se actúan durante un traumatismo son poco satisfactorias: 1) Fijarse en el acontecimiento y no dejar de hablar de él. Una evocación insistente del horror se transforma inmediatamente en una nueva invocación, las palabras sobre un acto equivalen casi al propio acto y reiteran el traumatismo. 2) Intentar ocultar el acontecimiento de manera ilusoria, proscribir todo lo que lo pueda recordar, en último término hacer como si jamás hubiera tenido lugar. Desde Freud sabemos que olvidar es reprimir el inconsciente, lo que se traduce en una fuente de sufrimiento mental y provoca una reproducción posterior de la figura original. Los niños que han sido mártires, o descendientes de adultos martirizados, caen en el victimismo, o al contrario, pueden transformarse en torturadores si no superan su traumatismo original, perpetuándose de esta manera la tragedia humana.
Resumiendo, por una parte hablar demasiado de la agresión, puede llegar a revivirla, pero olvidarla es imposible. Una posible respuesta entre otras la proporciona el arteterapia creativo que propone la ejercitación, como si fuera un músculo, de la imaginación, esta capacidad natural del ser humano para conjurar sus miedos y para integrar en su inconsciente todo aquello que le aterroriza: Un trabajo respetuoso y prudente, como si se tratase de una intervención con un gran quemado, favorece que la persona pueda expresarse, sin que en ningún caso se le sugieran los contenidos, utilizando los diferentes soportes, por medio de un personaje, él, o de una forma. Al principio nos tendremos que contentar con poco y progresivamente, sobre todo si no se provocan, llegarán a producirse representaciones terribles. No hay que temer los horrores inventados ya que el mismo hecho de ser su autor permite un inicio de control sobre ellos que va asegurando progresivamente a la persona. No se ha de confundir la enunciación con el enunciado y en este último la forma con el contenido. El trabajo sobre las producciones imaginarias sin desvelar sus significados inconscientes ni evocar con demasiada insistencia la realidad vivida, permite un desplazamiento hacia el personaje aterrorizador, un monstruo por ejemplo, y pone en marcha las posibles trasformaciones imaginarias del primer contenido.
Ya que el mal, el duelo, el trauma están ahí, es necesario aceptar el reto supremo de llegar a forjar la edificación de una personalidad rica sobre la base de un malestar que ha de metabolizar los acontecimientos traumáticos en un proceso de simbolización liberadora. Sólo entonces se podrá pretender haber vencido el mal positivándolo como material para reemprender la construcción óptima de sí mismo. El individuo objeto de traumatismos está condenado a esta mutación alquímica. Cyrulnik seguramente hablaría de resiliencia, a no ser que se quiera que continúe siendo el objeto de una historia que balbucea y no deja de repetirse, a no ser que se desee que se vea reducido a ser el sueño de su propia muerte (como escribe B. Noel: “Todos somos soñados por nuestra muerte, a la espera de que su despertar nos mate”), y si se quiere que se transforme finalmente en un sujeto lo más liberado posible de su destino.
(...)
J-P Klein Introducción a Arteterapia
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
5 comentarios:
Interesante...
M.A.
Todo el libro está escrito así?Buf, mi mente no puede entenderlo...
Bueno, he leido varias veces este párrafo y cada vez que lo leo encuentro algo nuevo ; es muy denso. Sobre el tema del duelo son muchos los autores que han escrito (nombraré a E. Kübler-Ross aunque encuentro grandes diferencias entre el enfoque de ella y el del resto de autores).La cuestión es que el duelo es un periodo de perdida y dolor que pasa por diferentes fases, pero estas fases pueden no ser secuenciales para todas las personas; cada persona lo elaborará de una forma diferente, con avances,retrocesos ...unos conseguirán elaborarlo y cerrarlo y otros quizás se queden enclavados negando o llorando indefinidamente la pérdida.
Por otra parte, la cuestión de los traumas infantiles: cabe decir que las neurosis que se producen en la infancia se pueden producir incluso con sucesos que son leves pero que el niño magnifica, mientras que otro niño puede pasar hechos muy duros y relativizarlos de tal forma que la herida sea menor. Es decir: la realida es neutra, nosotros la interpretamos y los recuerdos pueden quedar grabados en nosotros según nuestra interpretación sin ser verdades absolutas.Nuestros recuerdos suelen ser falsos, pero a veces nos aferramos a algunas historias como lastres que no nos dejan avanzar; esa es la resistencia y según Freud, sobre ella es sobre lo que hay que trabajar para liberar a la persona.
Me gusta mucho el enfoque de esta línea que da la libertad de expresarse a la persona sin que el terapeuta juegue a ser dios y a saberlo todo en referencia a la persona; la persona expresará sin miedos ,libremente y podrá elegir el camino que más le convenga. Nadie como uno mismo sabe lo que le conviene más.
Bueno, el párrafo da para mucho debate. Es muy interesante y espero poder leer pronto el libro de forma íntegra.
Saludos!
Mª Antonia.
Señalo este fragmento del texo, como definitorio de lo que podría ser el ARTETERAPIA en la línea en la que estamos:
"Una posible respuesta entre otras la proporciona el arteterapia creativo que propone la ejercitación, como si fuera un músculo, de la imaginación, esta capacidad natural del ser humano para conjurar sus miedos y para integrar en su inconsciente todo aquello que le aterroriza: Un trabajo respetuoso y prudente, como si se tratase de una intervención con un gran quemado, favorece que la persona pueda expresarse, sin que en ningún caso se le sugieran los contenidos, utilizando los diferentes soportes, por medio de un personaje, él, o de una forma."
Encuentro perfecta esta definición y me sitúo en esta línea de forma convencida. De hecho, como terapeuta ocupacional ya me situaba en modelos en los cuales el terapeuta era facilitador y no directivo. El contrapunto ,digamos ,negativo es: ¿conocen las personas estas posibilidades, estas capacidades de cambio que se hallan en ellas mismas?. La sociedad medicalizada a dado la etiqueta de PACIENTES y enfermos a todo el que se acerca a los cauces de la medicina alopática entendida como la lógica y más válida y convirtiendo cualquier dolencia mínima en un largo recetario. La persona está acostumbrada a delegar responsabilidades al médico que muchas veces es convertido casi en figura paternal y medio endiosado. Aunque es cierto que estas tendencias dependen de ciertos colectivos y que hay quien reinvindica cada vez más un papel activo y responsable de su salud.
Creo que vamos en vías de que algunas historias vayan cambiando y personalmente estoy a favor de ese cambio.
¿Qué opinais?
Publicar un comentario